Hermosa Villa de Pampacolca Villa of Pampacolca view from Espiritu Santo

Libros: “LA CULTURA ANTIMPAMPA” “DISEÑO GRÁFICO ARCAICO”

 

Subtítulo: Arqueología Milenaria de Pampacolca      Testamento Histórico de Antimpampa, Perú en el sur Andino del Perú

Publicación:        Febrero 8, 2013                                                  Julio 31, 2014 

 

Maucallacta

 

Antimpampa:  

Un paso hacia lo más antiguo 

Cubierta

Portada del libro mostrando en color dorado los motivos iconográficos de laja pintada 5026.

Portada del libro mostrando en color dorado los motivos iconográficos de laja pintada 5026.

CONTENIDO 

Prólogo.................................................................................................................................................III 

Agradecimientos................................................................................................................................VII 

Contenido..............................................................................................................................................IX 

Figuras.....................................................................................................................XI 

Tablas....................................................................................................................................................XV 

Introducción.....................................................................................................................................XVII 

Mapas...............................................................................................................................................XXIII 

Trabajos previos sobre lajas pintadas.......................................................................................XXIX 

Capítulo I                    El arte y técnica pictórica de los Antimpampas.......................................1 

1. Uso de la perspectiva en los dibujos pictóricos.....................................4

2. Técnica pictórica y tecnología del color.............................................. 9

3. Perfil elemental y fases cristalinas de las pinturas antiguas..................14

4. Microscopía electrónica de barrido (SEM) y espectroscopía de dispersión de energía de rayos X (EDS)

4.1 Microscopía electrónica de barrido (SEM) y espectro cualitativo (EDS)................................................................................................30 

5. Diseño iconográfico........................................................................ 41

6. El color verde turquesa................................................................... 43

7. Técnica pictórica Teotihuacana y escritura en Mesopotamia...............44

Capítulo II                  Naturaleza y conservación de lajas pintadas...........................................49 

1. Aspectos geológicos del área de Peña Blanca.....................................49

2. Abrigos rocosos.............................................................................. 50

3. Cantera y minado........................................................................... 57

4. Microscopía de lajas....................................................................... 59

5. Ofrenda y conservación de lajas....................................................... 62

Capítulo III                 Antigüedad de la cerámica y lajas pintadas.............................................65 

Capítulo IV                 Iconografía realística...................................................................................79 

1. Figuras humanas con cabeza en forma de “T”, brazos levantados.......80

2. Figuras humanas con cabeza en forma de “T”, brazos caídos...........107

3. Figuras humanas con cabeza ovoide...............................................127

4. Figuras zoomorfas........................................................................ 153

Capítulo V                   Iconografía abstracta.................................................................................159 

1. Líneas punteadas.......................................................................... 159

2. Círculos y puntos.......................................................................... 171

3. Cuadrados.................................................................................... 175

4. Pinturas amorfas........................................................................... 178

5. Franjas o cenefas decorativas......................................................... 187

Capítulo VI                 Lajas pintadas de Yato................................................................................201 

Capítulo VII                Lajas pintadas del valle de Majes............................................................217 

Capítulo VIII  Pintura rupestre y esculturas líticas..................................................................225 

1. Pintura rupestre............................................................................ 225

2. Petroglifos y esculturas líticas......................................................... 231

Bibliografía........................................................................................................................................239 

Índice alfabético.................................................................................................................................265

 

 Título

 

INTRODUCCIÓN 

 

La publicación de seis lajas pintadas, en el libro “La Cultura Antimpampa”, Arqueología milenaria de Pampacolca en el sur andino del Perú, en el 2012, abrió las puertas para ampliar la investigación del arte rupestre y mobiliar, practicado por los antimpampas en la jurisdicción actual del distrito de Pampacolca, departamento de Arequipa.

            Nuevas exploraciones arqueológicas, permitieron determinar el sitio arqueológico de Peña Blanca, como un núcleo principal, donde se minaron, cantearon, pintaron y dedicaron las lajas de roca ígneo-volcánica, específicamente una andesita basáltica. La presencia de otras lajas pintadas sobre rocas no existentes en dicho lugar, indica que estas fueron llevadas a Peña Blanca, ya sea para ser matizadas o simplemente para brindarlas como ofrendas. Este hecho, revela un mensaje sobre la existencia de un activo intercambio cultural, entre ellos mismos y con otras jurisdicciones; tal vez, con los mismos propósitos religioso-administrativos.

            La presencia de varios abrigos rocosos en Peña Blanca, uno de los cuales cobija al “Lanzón de la Fecundidad”, sugiere calificar a este lugar, como sitio predilecto, de carácter suntuoso, señorial y mágico. Este territorio adquirió un valor preponderante como proveedor de las más variadas formas de lajas, que ofrecían una paleta variada cada vez más desafiante para la sagaz habilidad de los pintores. Las canteras de lajas que se alinean con los abrigos rocosos en Peña Blanca, combinan los elementos básicos que contribuyeron al desarrollo del arte mobiliar con tradición rupestre de primera línea, que los ubica entre los más destacados de esta parte del sur del Perú. De dichas canteras, también provinieron los 5 bloques de piedra con que fue construido el mausoleo de Maucamolino; aseveración basada en la geología de Maucamolino, donde no aflora la roca que sirvió para obtener y cantear dicha mega estructura pétrea. 

            La investigación arqueológica del distrito de Pampacolca, cada vez más sistemática, profunda y crítica, permite ordenar y clasificar el inventario arqueológico del conjunto mobiliar pictórico; de tal forma, que se aprecie con mejor objetividad el arte del pasado pre-colombino conocido hasta hoy. Con esa finalidad, fue elaborado el primer árbol arqueológico del arte mobiliar y rupestre, subdividido de acuerdo a la ornamentación de los restos arqueológicos estudiados y la terminología vigente. El eslabón perdido, lo constituye la ausencia de tejidos, que sin duda, proporcionarían invaluable información del adelanto tecnológico y su iconografía. 

Las lajas pintadas, como parte integral del arte y acervo cultural antimpampeño, representan un testimonio vivo de la colectividad pre-hispánica, que habitó la cuenca hidrográfica meridional del Nevado Coropuna, un área que abarca, desde la postrimería Este de Machaguay, hasta el Oeste de Chuquibamba, entre las cotas 2500 y 3500 metros sobre el nivel del mar. Esta superficie, surtida de agua proveniente del Nevado Coropuna y de las lluvias en la época de verano, ofreció excelentes condiciones para el desarrollo de la agricultura de ese entonces; mediante la construcción de canales de irrigación y andenes, hasta en los lugares más escabrosos e inaccesibles para el hombre contemporáneo; actualmente utilizados en su gran mayoría, logros como consecuencia del aprovechamiento de la experiencia acumulada durante milenios, en el que los hombres andinos fueron dominando los recursos de la tierra. Es probable que las bondades climáticas, hidrológicas y topográficas de la región, conllevaron a un auge agrícola, que sirvió como preámbulo para el desarrollo cultural del hombre de ese entonces. Dicho desarrollo agrícola, se tradujo en un avance de su nivel cultural, que probablemente, fue atizado por intercambios comerciales con otras regiones y civilizaciones del sur peruano, que a la vez, sustentaban una diversidad de conocimientos y manifestaciones culturales. Este intercambio cultural les posibilitó desarrollar el arte de pintar lajas, con una iconografía que reflejaba la forma de cómo se veían a sí mismos, y aquellos factores que motivaban su autoestima y la forma de organizarse y administrarse para preservar su existencia. 

Una laja pintada fue una forma de escritura ideográfica, para establecer un medio de comunicación como lenguaje visual, mediante el cual, el cerebro del emisor interpretaba lo que percibía a través de sus ojos; es decir, una expresión establecida mediante imágenes o símbolos creados por ellos mismos, o transmitidos desde otras latitudes como Tiahuanaco, que les prodigaba signos o códigos directos y de fácil interpretación. El lenguaje visual emitido por los antimpampas fue más bien intencional y artístico. Asimismo, para que se produzca un acto de comunicación, el sistema de signos debió estar asociado a los siguientes elementos: un ente emisor, normalmente relacionado con la élite; un mensaje intencional, concernido a la organización, la jerarquía, la administración, etc.; además, un canal, mediante lajas, cerámicas pintadas, esculturas, petroglifos, entre otros, y un ente receptor, como administradores, líderes y el pueblo. Descifrar el significado de dichos códigos es uno de los propósitos de esta investigación. 

En este estudio, se advierten las primeras formas de representación artística de las figuras humanas y de animales, pintados sobre lajas con un cierto tipo de “perspectiva” simbólica. Destaca una configuración incipiente para dar la sensación de volumen y profundidad. Se perciben matices conceptuales de la bidimensionalidad de la superficie a pintar y de la percepción espacial. Lo mismo ocurre con la perspectiva jerárquica, donde todos los personajes tienen el mismo tamaño, diferenciándose por el color y los objetos de su entorno. Sus ideas e ideales fueron representados mediante ideogramas, como símbolos numéricos de pequeñas cantidades y de agrupamientos, organigramas parecidos a los quipus, insignias y otros distintivos gráficos cuyo significado solo ellos sabían y que probablemente les servía para cuantificar sus inventarios y organizarse administrativamente. 

Tratando de hallar una relación entre la forma de las lajas y el contenido iconográfico, ciertamente, no se ha encontrado alguna pista que conlleve a opinar si existió alguna ilación, entre el tamaño y forma de la laja, con el tamaño físico que el contenido iconográfico necesitaba para ser pintado. Aún existe una tradición popular en Pampacolca y en la región que rodea al nevado Coropuna, venida de generación en generación, que consiste en seleccionar los “quintos” de las hojas de coca, en las ceremonias del culto a la “pacha mama”, a los animales y a los “apus”. Los “quintos”, por el tamaño de la hoja, y la posición que algunas de ellas toman en un montón de hojas de coca, posiblemente, reúnan ciertas características que la diferencian de las demás. Bajo esta tradición, es probable que la selección de las lajas a ser pintadas, obedeciera a un ritual, a una tradición popular, y a un conjunto de factores que interaccionaban su idealismo, el culto a sus divinidades, la sumisión a una jerarquía que los gobernaba y a un reconocimiento, a quienes debían su propia existencia. Es poco probable, que la selección de las lajas a ser pintadas cumpliera la idea solo de obtenerlas de una cantera y pintarlas en serie. Es factible, que cada laja procediera de las canteras que trabajaban, no solo para obtener las lajas a ser pintadas, sino que además, procedían de cualquier otra zona de su territorio, donde por circunstancias de la vida diaria y sus creencias, tener un contacto casual con ellas les proveía algún significado. En ese sentido, Yato tiene en toda su superficie, un mayor rango de exposición de rocas sedimentarias, que exclusivamente utilizaron para pintarlas; mientras, que en Peña Blanca, el afloramiento de la roca volcánica, con una fuerte exfoliación de su estructura y aparente para ser pintadas, se concentraba en un pequeño lugar. Entonces, es probable que el significado mítico de sus dogmas, las ideas o mensajes que querían representar, asimismo, la disponibilidad y forma de las lajas, determinaban el contenido iconográfico a ser plasmado en cada una; obviamente, siguiendo el patrón tradicional de diseño común y atípico imperante, de ubicar los elementos iconográficos en forma ordenada, en niveles u horizontes, de acuerdo a su género, categoría y utilidad idealista y práctica; acompañados por figuras accesorias, que además de adornar el cuadro pictórico, les prodigaba algún significado simbólico. La forma establecida con que trazaban los elementos iconográficos dentro de la superficie de una laja, es otro indicativo del carácter organizado y civilizado en la que vivían, evidentemente, es un reflejo del orden, respeto y sumisión que controlaba su diario vivir. No se ha encontrado ninguna laja que muestre su contenido iconográfico en forma desordenada, con acabado rústico y sin calidad, desproporcionada, que denote unos íconos más grandes que los otros, o sobrepintada como resultado de pintar nuevos íconos sobre una laja matizada previamente. Es decir, todas muestran un equilibrio compositivo y armonía de los ornamentos, sinónimo de excelencia del poder ejercido por un linaje exclusivo establecido en Antimpampa. 

Las lajas pintadas podrían ser el resultado de un largo proceso cultural, que no sufrió muchos cambios ni innovaciones significantes, tanto en la técnica pictórica, como en el motivo iconográfico. Proceso que si se dio, en las dramáticas transformaciones que se observan en una cerámica de Marka, que muestra detalles de los rasgos faciales de dos figuras humanas, pintadas con extremado realismo (J. Cabrera, 2012) y que son propios de la cultura Wari, del Horizonte Medio. Esto demuestra, un cambio radical de cómo en el periodo Wari, se percibía la figura del ser humano: ricamente detallista y realista. 

Pintar lajas, no solo fue una demostración del dominio de matizar desde un punto de vista técnico o práctico; al parecer, lo más importante fue manifestar su nivel cultural adquirido, como resultado del desarrollo organizativo, material y cultural alcanzado en su medio geográfico, e influenciado por sus  vecinos de la región sur peruana. Dicho desarrollo, implicaba una competencia perfeccionada incesantemente para enriquecer el universo simbólico de su iconografía. Por ejemplo, el hecho de dibujar una línea, sobre la superficie áspera y desigual de una roca, no como una línea sólida, sino, como una sucesión ordenada de puntos de forma elíptica, que en pleno siglo XXI, sería lo más sensato y económico de hacerse; con creces, demuestran una plausible sapiencia, adoptados para seguir un código con orden, disciplina y gusto refinado. Asimismo, evidenciaron el uso del principio matemático, que define a una línea como una sucesión de puntos, y el esmero por un acabado fino y dificultoso. Como producto de esa osadía, mejoraron su paleta cromática con el uso de tintes minerales basados en la hematita, calcita, caolinita, cuarzo y malaquita; que mezclados con un aglutinante no identificado plenamente, adhirieron a la laja, quedando fijada como si fuera parte de ella. Adornaban a sus personajes preferenciales o importantes con una escarcha de especularita y minerales carbonatados de cobre. De la misma forma, aprovechaban completamente la superficie de la laja, distribuyendo espacialmente cada figura iconográfica evitando superposiciones y vacíos. Es admirable la transición armoniosa entre las figuras pintadas en positivo con las entonadas en negativo, para diferenciar de acuerdo al diseño, los diversos ornamentos y su coloración. Finalmente, la calidad e iconografía de las lajas pintadas, es un indicativo de la cantidad de lajas que fueron coloreadas previamente, para adquirir un nivel de tecnificación tan sofisticado, solo posible, dentro de un sistema de organización, capaz de mantener este tipo de arte por periodos de tiempo sumamente largos. 

El avance de la tecnología fotográfica y su aplicación en el estudio de las lajas pintadas, fue la herramienta básica para investigar cada pintura, que en la mayoría de casos, no es posible analizarla a simple vista. Actualmente la sofisticación en el diseño de cámaras fotográficas digitales de alta resolución, permiten “ver” en una foto normal, algunos detalles que escapan al mejor ojo humano 20/20. No obstante, la calidad fotográfica con que las pinturas antiguas fueron fotografiadas, no fue suficiente para un análisis pormenorizado de las pinturas; por consiguiente, fue necesario recurrir a programas especializados de computadora, que ayudaron a procesar la información digital de las fotos. Las versiones extendidas de dicho software, tienen una variada escala de herramientas para crear e editar imágenes 2D y 3D. Dicha gama, que permite un control y precisión excepcional, fue utilizada para analizar la paleta cromática de cada laja pintada, tomada por una simple foto. Mediante técnicas fotográficas y el uso de filtros especiales, fue posible detectar los remanentes de pinturas que han escapado al desgaste, y que se protegieron en las oquedades y poros de la superficie pintada. Esto posibilitó reconstruir las figuras iconográficas de cada laja, y más que todo, para mostrarlas en este trabajo con sus colores naturales; dejando de lado, la forma clásica de ayudarse con una simbología gráfica para cada color y ornamento. Algunos detalles minuciosos, permiten ver inclusive la técnica de pintado; por ejemplo, la dirección en que corrió la esteca o pincel, la presión aplicada por la mano del pintor para controlar el ancho de cada línea pintada, así como, el momento cuando se agotaba la pintura en la esteca y cuando esta era abastecida de nuevo. También fue posible determinar la iconografía subyacente o debajo de algunas pinturas. En conclusión, el aporte de esta tecnología de punta fue inconmensurable. Dado que también hay limitaciones, algunas lajas se muestran mediante dibujos reconstruidos, que permiten apreciar la magnitud de su contenido iconográfico. 

La naturaleza físico-química de los pigmentos, fue determinada analíticamente mediante estudios de laboratorio; cuya competencia, fue de acuerdo a los requerimientos de cada pintura estudiada. Con el objeto de determinar el perfil elemental y las fases cristalinas de las superficies pintadas, las muestras, se analizaron mediante microscopía electrónica de barrido (SEM), espectroscopía de dispersión de energía de rayos X (EDS) y difracción de rayos X (XRD). Los resultados, que se publican íntegramente, ayudaron a determinar la estructura cristalina de los minerales, además, sus mezclas y combinaciones que conforman el color de cada pintura. Contrariamente, no se pudo determinar la naturaleza orgánica del material aglutinante. La no presencia de carbono (C), en unos ejemplares indicaría que la adhesión de las pinturas a las lajas, posiblemente, fue mediante procesos físico-químicos como post cocción. Los análisis por carbono (C) en dos laboratorios, fueron inconclusos y dichos ejemplares necesitan de más análisis. La presencia de carbono (C) en el ejemplar 1000 del morro Chicota, indicaría el uso de material orgánico como aglutinante. La premisa es que toda pintura tiene una forma de aglutinante que controla su adhesión y durabilidad. El polisacárido del nopal o tuna, que abunda en la región, fue ampliamente usado en Mesoamérica como mucílago en las pinturas murales de las altas culturas de México, específicamente por los teotihuacanos. Se hizo un estudio microscópico sobre una sección delgada de una laja procedente de la cantera de Peña Blanca, para correlacionar la composición mineralógica de la roca, con el color y diseño gráfico de los ornamentos, y las incidencias de la naturaleza de su superficie, como color, rugosidad, aspereza, desnivel, etc., que conjuntamente posibilitaron la adhesión y conservación de las pinturas comprobándose similitudes en ambas culturas. En forma paralela, la antigüedad de la cerámica fue determinada mediante pruebas de termoluminiscencia. Adicionalmente, la presencia en el área de varias esculturas y petroglifos cincelados en piedra, que generalmente, son tridimensionales; para un estudio más detallado con ilustraciones prácticas, necesitan de un tratado comprensivo a partir de modelos digitales en 3D, basados en datos de análisis estructurados de luz y escaneo laser.

Este trabajo, “Diseño Gráfico Arcaico”, “Testamento Histórico de Antimpampa, Perú”, pretende brindar un reconocimiento al diligente esfuerzo intelectual y físico, desplegado en la antigüedad por el hombre de esta región, que llegó a destacar en el arte mobiliar de pintar lajas de calidad, variedad y de exquisito acabado, de la misma forma, los califica con creces como denodados promotores del arte. Por lo tanto, como autor, no quisiera discriminar; entre lajas pintadas admirables y deslucidas, completas o rotas, igualmente, no se pretende desconocer aquellas representaciones que por el transcurrir del tiempo, hayan perdido su prestancia, asimismo, hacer diferencias por sus dimensiones; y cualquier otro tamiz que implique ignorar cuanto sea conocido. Sin escatimar tesón alguno, se muestra el detalle de cada ejemplar, ya que sin distinción, representan una historia muda de todo lo que les animó a ser pintados. De seguro, habrá en el futuro mejores oportunidades para estudiarlas y valorarlas; la información que aquí se provee, ayudará a que dichos cometidos, sean más efectivos y exitosos; poniendo énfasis en detalles omitidos aquí, debido más que todo, a fundamentos y criterios de cada especialización. La publicación de las obras pictóricas tanto en lajas, piedras y cerámica, permitirá valorar la historia milenaria de una cultura que tuvo como núcleo arquitectónico y residencial, la colina de Antimpampa; utilizando diestramente una técnica pictórica muy peculiar, poco conocida, estudiada, y difundida. 

 Pagina 65

El Capítulo III sobre la “Antigüedad de la Cerámica y Lajas Pintadas”, inicia en la página 65, después de una imagen del abrigo rocoso llamado “Lanzón de la Fecundidad” circundado por pintura rupestre de color negro. Frente a dicha gruta aparece la laja pintada 6707.

Dos libros y un pequeño aporte para la ciencia y la investigación.

 Dos libros y un pequeño aporte para la ciencia y la investigación.

Cubierta posterior

PRÓLOGO 

 

En 1970, el gran arqueólogo arequipeño Eloy Linares Málaga, publicó en la Revista Española de Antropología Americana, "El arte rupestre en el sur del Perú". El artículo fue la primera publicación importante sobre las placas pintadas del extremo sur de Perú, al presentar al resto del mundo a una tradición enigmática. El artículo de 1970, así como las publicaciones posteriores del Dr. Linares Málaga, demostraron la amplia variedad de motivos que fueron pintados en las placas de piedra y cerámica. También señaló el uso milenario de las placas, y sugirió que las tabletas pintadas eran parte de una historia aún más larga de la producción de arte rupestre, que era nativo de la región. Federico Kauffmann Doig, Roger Ravines, y Máximo Neira Avendaño han estado entre los arqueólogos que pronto siguieron los pasos de Linares Málaga en documentar el rango temporal, estilístico y geográfico de la tradición de las placas pintadas, así como los contextos específicos en los que las placas eran encontradas.

Diseño GráficoArcaico: Testamento Histórico de Antimpampa, Perúde Jesús E. Cabrera, es una contribución importante a una segunda generación de estudios de lajas pintadas, que intentan comprender los significados posibles codificados en las placas. La reconstrucción de las ideologías del pasado en el mundo Pre-Colombino, por supuesto es difícil, especialmente en las regiones del Perú, como Arequipa, donde la historia de la cultura sigue siendo poco conocida. Sin embargo, las lajas pintadas son hallazgos comunes en la región, donde los habitantes del pasado dedicaron incontables horas a labrar, pintar, y luego depositar cientos y a veces incluso miles de lajas en los sitios de dedicación. Sabemos que las lajas pintadas eran objetos rituales esenciales de estos grupos, que nos deslumbran con diseños geométricos, antropomorfos, zoomorfos y que hacen alusión a su rico mundo cosmológico. ¿Es posible descifrar el código de las lajas pintadas?

Este libro, junto con el trabajo de tesis de Renata Faron-Bartels, coloca a Pampacolca firmemente en el centro de investigación de las lajas pintadas. Pampacolca, un exuberante valle a la sombra del Nevado Coropuna, se destaca por la calidad y el tamaño de sus lajas pintadas. El estudio exhaustivo de estas placas en este volumen de Jesús E. Cabrera, reúne a un grupo de lajas pintadas extraídas de su contexto original, a menudo halladas por los agricultores que trabajan en sus campos. Los colores vibrantes en las lajas se desvanecen rápidamente en la luz del sol; sin embargo, el autor ha sido capaz de reconstruir el diseño ornamental en estas lajas usando una variedad de técnicas fotográficas. Su documentación de estas placas matizadas, que incluye tanto la termoluminiscencia y estudios físicos químicos de los pigmentos, complementa el trabajo de excavación realizado por Renata Faron-Bartels en otros lugares del valle.

La contribución más importante de Diseño Gráfico Arcaico: Testamento Histórico de Antimpampa, Perú, es su estudio iconográfico detallado de las lajas. Jesús E. Cabrera identifica un patrón recurrente de motivos dentro de las lajas pintadas, un patrón estructural de pares opuestos, que encaja muy bien con lo que sabemos acerca de los principios cosmológicos fundamentales que han guiado la larga vida en los Andes. El autor ofrece interpretaciones provocativas de este patrón, y los intentos de escudriñar el significado específico detrás de los diversos motivos. ¿Tiene razón? No sé. Al igual que con todos los estudios pioneros, muchas de las interpretaciones que se ofrecen en Diseño Gráfico Arcaico pueden resultar incorrectas. Sin embargo, el libro es importante porque abre nuestros ojos a la riqueza simbólica de esta tradición. Cabrera ha hecho un llamado a los cuarteles para comenzar lidiando mucho más en serio con el significado, a menudo complejo, de la iconografía de las lajas.

Diseño GráficoArcaico de Jesús E. Cabrera ofrece una nueva perspectiva sobre una de las prácticas rituales menos comprendidas de los Andes primigenios. Será necesario mucho más trabajo en el extremo sur del Perú - tanto en las lajas, como en la historia de la cultura de la región en general – para romper definitivamente el código de las lajas pintadas. La labor pionera en este trabajo es un primer paso esencial para descifrar ese código, que va a despertar al lector hacia el contenido de información significativa transmitida por las lajas pintadas. Cabrera reta a todos a trabajar más duro para entender el pasado, y este libro animará a una nueva generación de estudiosos para explorar más a fondo la rica historia de Pampacolca y los otros valles del extremo sur de Perú.

 

Justin Jennings, Ph.D. 

Curator of New World Archaeology 

Royal Ontario Museum 

 Capítulo VI. Lajas Pintadas de Yato

 

PROLOGUE 

 

 

In 1970, the great Arequipeño archaeologist Eloy Linares Málaga published “El arte rupestre en el sur del Perú” in the Revista Española de Antropología Americana. The article was the first significant publication on the painted tablets of far southern Peru, introducing the wider world to an enigmatic tradition. The 1970 article, as well as subsequent publications by Dr. Linares Málaga, demonstrated the wide variety of motifs that were painted on the stone and ceramic tablets. He also noted the millennia-long use of the tablets, and suggested that the tablets were part of an even longer history of rock art production that was indigenous to the region. Federico Kauffmann Doig, Roger Ravines, and Maximo Neira Avendaño have been among the archaeologists who soon followed in Linares Málaga’s footsteps in documenting the temporal, stylistic, and geographic range of the painted tablet tradition, as well as the specific contexts within which the tablets were found.

Jesus E. Cabrera’s Diseño Gráfico Arcaico: Testamento Histórico de Antimpampa, Perú is an important contribution to a second generation of painted tablet studies that attempt to understand the possible meanings encoded in the tablets. Reconstructing past ideologies in the Pre-Columbian world is of course difficult, especially in regions of Peru like Arequipa where the culture history remains poorly understood. Yet, painted tablets are common finds in the region—people in the past dedicated untold hours to shape, paint, and then deposit hundreds, and occasionally even thousands, of tablets at sites. We know that the tablets were essential ritual objects to these groups, dazzling us with geometric, anthropomorphic, and zoomorphic designs that hint at their rich cosmological world.  Is it possible to crack the tablets’ code? 

This book, along with the dissertation work of Renata Faron-Bartels, places Pampacolca firmly in the center of painted tablet research. Pampacolca, a lush valley in the shadow of Nevado Coropuna, is noted for the quality and size of its stone tablets. Jesus E. Cabrera’s exhaustive study of these tablets in this volume brings together a group of tablets removed from their original context, often by farmers working in their fields. The vibrant colors on the tablets fade quickly in the sunlight, yet the author has been able to reconstruct the design on these tablets using a variety of photographic techniques. His documentation of these tablets, which includes both thermoluminescence and physicochemical pigment studies, complements the excavation work conducted by Renata Faron-Bartels elsewhere in the valley. 

The most significant contribution of Diseño Gráfico Arcaico: Testamento Histórico de Antimpampa, Perú is its detailed iconographic study of the tablets. Jesus E. Cabrera identifies a reoccurring pattern of motifs within the tablets, a structural pattern of paired oppositions that fits well with what we know about the core cosmological principles that have long guided life in the Andes. The author’s offers provocative interpretations of this pattern, and attempts to dissect the specific meaning behind the various motifs. Is he right?  I do not know. As with all pioneering studies, many of the interpretations offered in Diseño Gráfico Arcaico may prove incorrect. Yet, the book is important because it open our eyes to the symbolic richness of this tradition. Cabrera has issued a call to arms to begin grappling far more seriously with the meaning behind the tablets’ often complex iconography. 

Jesus E. Cabrera’s Diseño Gráfico Arcaico offers a fresh perspective on one of the most poorly understood ritual practices of the Ancient Andes. Much more work in far southern Peru—both on the tablets as well as on the region’s culture history in general—will be needed to definitively crack the tablets’ code. The groundbreaking work in this work is an essential first step towards cracking that code that will awaken the reader to the significant information load carried by painted tablets. Cabrera challenges all of us to work harder at understanding the past, and this book will encourage a next generation of scholars to further explore the rich history of Pampacolca and the other valleys of far southern Peru. 

 

Justin Jennings, Ph.D. 

Curator of New World Archaeology 

Royal Ontario Museum 

 Pampacolca, Sitio de las Lajas Pintadas del Peru

Ciertamente se va descubriendo el pasado apoteósico de Pampacolca. La calidad de su magnífico arte de pintar lajas, refleja el apogeo cultural alcanzado por los antimpampas, como consecuencia de una sociedad organizada y privilegiada que se encumbró en estas tierras productivas, de clima y paisaje excepcionalmente fenomenal. 

El libro termina con una amplia vista panorámica cuyo título esperamos se oficialice con el transcurrir del tiempo y a la vez propicie la construcción de un museo arqueológico en Pampacolca. 

Centreville, Virginia, Julio 31 del 2014.

Capítulo sobre los estudios analíticos sobre los pigmentos. 

Capítulo sobre los estudios analíticos de los pigmentos. Microscopía electrónica de barrido (SEM) y espectroscopía de dispersión de energía de rayos X (EDS).

Libro Diseño Gráfico Arcaico

OPINIONES Y ADVERTENCIAS 

 

“Este tratado es un recorrido historiográfico del arte mobiliar pampacolquino, una compilación de un enjambre asombroso de símbolos, ornamentos y pictogramas usados como una forma de escritura de la comunicación ideográfica hecho arte en lajas pintadas. Su valor expresivo y artístico le da valores de grandeza y ensalzan el poder de los símbolos como evidencias comunicacionales de la cultura Antimpampa, Perú La obra toda de Cabrera nos remite a vivencias ancestrales del mundo precolombino, nutrida de las huellas del pasado, como la más recóndita comunicación ideográfica. Patrimonio que el autor investiga e incorpora como un genuino aporte al progreso de la ciencia”. María Elena Fernández Gómez. Educadora y Escritora. 

 

“Los eminentes ancestros de Antimpampa en el sur andino del Perú, dejaron un mensaje de su vida, del avance tecnológico adquirido en el arte y técnica pictórica, dibujados en lajas pintadas, que revelan un lenguaje visual artístico, mediante diseños enigmáticos de figuras antropomorfas, zoomorfas y una serie complicada de símbolos abstractos, que probablemente reflejen cantidades y jerarquías. Es un testamento histórico de una escritura pictográfica y acervo pictórico, poco estudiado y conocido, pero que fueron diseñando los contornos de un horizonte, que es, ineludiblemente, nuestro”. Lino Vera Zegarra. Minero y Escritor. 

 

“Hablar de Jesús E. Cabrera, es hablar de sus excelencias intelectuales, de la entereza moral con que practica el oficio de investigador y de hombre de su tiempo preservando la fe en los valores de la provincia. Familiarizado con las pautas de los ancestros del sur andino peruano y por el lenguaje de las civilizaciones, ha hecho de sus obras un arma de cultura contemporánea por los múltiples y ricos niveles de conocimiento que sus textos propician, haciendo de él un paradigma para los que se empeñan en la investigación y en la vida” Juan Fernando Gamero Medina. Escritor. 

 

“Un compendio sobre el arte del lenguaje y la escritura mediante representaciones artísticas con figuras y símbolos dibujados en lajas pintadas, a manera de voz que se atreve a dar testimonio de su tránsito en la tierra, evidenciando en el desciframiento de un sistema de información social de contenidos codificados, al que, descubre el rostro regional y lo universaliza como un legado histórico de los instrumentos de comunicación hecho en arte pictórico por los antimpampas del antiguo Perú, hoy Pampacolca”. Arturo Ruiz-Sánchez. Escritor. 

 

“Diseño Gráfico Arcaico, Testamento Histórico de Antimpampa, Perú, es un testimonio indiscutible del mundo conceptual y simbólico de la cultura Antimpampa, al que el autor le otorga una categoría científica al clasificar y sistematizar las lajas pintadas de acuerdo a su iconografía y antigüedad, todo ello, comprobados mediante métodos de avanzada que aseguran el rigor científico imprescindible en toda investigación. Loor a su esfuerzo por resaltar y perennizar las representaciones pictóricas como medio de expresión del indígena pre-colombino”. Teresa Aguilar Llerena. Educadora.

 

 

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